El Wi-Fi no se va a ningún lado: los detalles detrás del invento que promete velocidades récord
En las últimas semanas, varios titulares de medios nacionales e internacionales encendieron las alarmas con un pronóstico tajante: “El Wi-Fi tiene las horas contadas”. La afirmación surge a raíz de un extraordinario avance científico en el Reino Unido, donde investigadores lograron crear un sistema inalámbrico capaz de transmitir datos a una velocidad brutal de 362 Gigabits por segundo (Gbps).
Por la Redacción de IN-FORMADOS

“Li-Fi”: crean un sistema inalámbrico que alcanza velocidades de hasta 362 Gbps | Fuente: Shutterstock
Sin embargo, detrás del impacto del titular se esconde una realidad muy diferente. Lejos de desaparecer, las redes Wi-Fi tradicionales seguirán siendo la columna vertebral de nuestras conexiones hogareñas y laborales por mucho tiempo. Lo que se viene no es un reemplazo, sino un aliado.
¿Qué se inventó realmente?
Un equipo de científicos británicos publicó en la revista académica Advanced Photonics Nexus un logro histórico para la comunicación inalámbrica óptica (una tecnología emparentada con el conocido Li-Fi).
En lugar de utilizar las clásicas ondas de radio que usa el Wi-Fi de tu casa, este sistema emplea un microchip con una matriz de pequeños láseres infrarrojos —totalmente invisibles y seguros para el ojo humano— combinados con lentes de alta precisión. En condiciones de laboratorio y a una distancia de dos metros, activaron 21 de estos haces de luz en paralelo, logrando transferir información a una velocidad que dejaría en ridículo a cualquier conexión de fibra óptica actual, consumiendo además la mitad de energía.
El “talón de Aquiles” de la luz
¿Por qué entonces no estamos tirando nuestros routers a la basura? La respuesta está en las leyes de la física. Las ondas de radio del Wi-Fi tienen una gran virtud: pueden rebotar y atravesar paredes, techos o muebles, permitiéndote tener internet en el comedor aunque el aparato esté en el living.
La luz, por el contrario, no atraviesa paredes. El nuevo sistema requiere línea de visión directa entre el emisor y el dispositivo receptor. Si te metés el teléfono en el bolsillo, si alguien se para frente a la computadora o si cambiás de habitación, la conexión simplemente se corta.
Además, pasar de un experimento controlado en un banco de pruebas universitario a un producto comercial, masivo y accesible que quepa dentro de un celular requiere un proceso de desarrollo y miniaturización que, estiman los expertos, llevará entre 5 y 10 años.
Un futuro de convivencia
El verdadero valor de este hallazgo no es destruir al Wi-Fi, sino aliviarlo. Vivimos en un mundo donde el espectro radioeléctrico está cada vez más saturado por la cantidad de dispositivos conectados en simultáneo.
El futuro apunta a un esquema híbrido. Lo más probable es que los routers del mañana combinen ambas tecnologías: usarán el Wi-Fi convencional (que ya avanza hacia sus versiones 7 y 8) para dar cobertura general a toda la casa, y activarán estos potentes haces de luz infrarroja de forma selectiva para tareas pesadas que no se muevan de lugar, como un televisor transmitiendo en 8K, computadoras de oficina o cascos de realidad virtual.
En el periodismo, como en la ciencia, la rigurosidad importa. El Wi-Fi no tiene las horas contadas; simplemente está por recibir un compañero de equipo excepcionalmente rápido.
Servicio informativo IN-F
