La paritaria de la provocación: el Estado le ofrece un 0,11% más a los trabajadores de Radio Nacional
La frialdad de las planillas de Excel con las que el Palacio de Hacienda digita el ajuste suele esconder historias de asfixia y resistencia. El conflicto que hoy mantiene en vilo a los trabajadores de Radio Nacional es el ejemplo más crudo de una matriz de gestión que no solo licúa los salarios estatales, sino que recurre a la provocación abierta como estrategia de negociación.
Por la Redacción de IN-FORMADOS

Tras un congelamiento salarial que arrastra una sequía de dos años y medio —donde los únicos y magros alicientes fueron aumentos esporádicos del 1% o el 1,5%—, la convocatoria a paritarias parecía abrir una luz de esperanza. Sin embargo, la propuesta inicial de la empresa estatal fue un piso del 10%. Ante semejante pérdida del poder adquisitivo, la Justicia intervino poniéndose del lado de los laburantes, reconociendo legalmente que el desfasaje acumulado es infinitamente mayor y exigiendo una recomposición real.
La respuesta del Gobierno ante el revés judicial rozó el ridículo y la burla: ofreció un 0,11% adicional por encima del 10% original. Sí, leyó bien: once centésimas de punto porcentual. Esa es la valoración que el Estado nacional le asigna hoy a quienes sostienen la radiodifusión pública a lo largo y ancho del país.
Asamblea permanente y destrato oficial
Ante semejante falta de respeto, los trabajadores de Radio Nacional se declararon en estado de Asamblea Permanente. No es para menos. Detrás de los micrófonos, las consolas y las plantas transmisoras hay familias que llevan 30 meses viendo cómo la inflación devora sus ingresos mientras el empleador —nada menos que el Estado de Javier Milei y Luis Caputo— los arrastra a la indigencia salarial.
Este conflicto expone dos verdades incómodas que el relato oficial intenta tapar con consignas de eficiencia:
- El desprecio por lo público: La paritaria del 0,11% no es un error de cálculo ni una limitación presupuestaria insalvable; es una decisión política orientada a desgastar el entramado de los medios públicos, empujando a sus profesionales al abandono o a la renuncia silenciosa.
- La desobediencia al Poder Judicial: Cuando la Justicia falla a favor de los derechos laborales elementales, la respuesta gubernamental es el cumplimiento técnico y burlón. Ofrecer un 0,11% es acatar el mandato de “ofrecer más” en los papeles, pero vaciándolo de dignidad en la práctica.
Así piensa el Gobierno al trabajador estatal
El caso de Radio Nacional sintetiza a la perfección cómo considera esta administración al empleado público. Lejos de la promesa de combatir a una supuesta “casta” política, la realidad demuestra que los platos rotos del superávit los pagan los eslabones más delgados de la cadena: los locutores, periodistas, técnicos y administrativos que garantizan la soberanía informativa en cada rincón del territorio nacional.
Para que los números “cierren” en los despachos de Buenos Aires, el Gobierno necesita que la realidad económica de los trabajadores se rompa. La resistencia en Asamblea Permanente de los laburantes de la radio pública no es sólo una puja por unos puntos más de aumento; es la defensa elemental de la dignidad profesional ante un patrón que ha decidido hacer de la provocación su principal herramienta paritaria.
Servicio informativo IN-F
