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La coartada de la lealtad: La verdadera disputa detrás de los embates contra Kicillof

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La sincronizada ofensiva del núcleo duro del cristinismo contra el gobernador bonaerense expone una realidad pragmática. Detrás del reclamo ético por la “falta de consulta” a la expresidenta, se esconde la verdadera batalla de la interna: el control de las listas y la supervivencia de los espacios de poder ante el cambio de época partidario.

Por: Redacción IN-FORMADOS

Cristina Kirchner y Axel Kicillof, protagonistas de una puja interna en el PJ

En la política, las coincidencias temporales y temáticas rara vez responden a la casualidad; son, casi siempre, el resultado de una estrategia coordinada. En los últimos días, diversos referentes del ala más cercana a Cristina Fernández de Kirchner han salido en bloque a instalar un mismo libreto: acusar al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, de “cortarse solo” y de no acudir al Instituto Patria a consultar los pasos a seguir respecto al futuro del Partido Justicialista.

Sin embargo, cuando se raspa la superficie de la retórica de la lealtad y el agradecimiento histórico, lo que queda al descubierto no es un debate filosófico sobre la conducción doctrinaria, sino una puja estrictamente pragmática por la supervivencia territorial y la distribución de cargos de cara al mediano plazo.

La pérdida de la “lapicera” y el temor al desplazamiento

Durante la última década, el sector que responde directamente a la expresidenta ostentó el monopolio casi absoluto en la confección de las listas electorales y la definición de las candidaturas principales. Hoy, el mapa de poder interno muestra coordenadas distintas.

Con Kicillof consolidado institucionalmente en el principal distrito del país, respaldado por un entramado propio (el Movimiento Derecho al Futuro) y habiendo tejido alianzas directas con intendentes del conurbano y sectores tradicionales del PJ, el eje de gravedad de la toma de decisiones se ha desplazado hacia La Plata.

Para la dirigencia que creció bajo el amparo exclusivo de la “bendición” centralizada, la autonomía del gobernador representa una amenaza directa. El reclamo público por la supuesta distancia que mantiene con la exmandataria es la herramienta elegida para forzar una mesa de negociación paritaria. No se cuestiona la estrategia opositora; se cuestiona quién va a retener el derecho de admisión y la lapicera en el próximo cierre de listas.

El “operativo clamor” como estrategia de conservación

Utilizar la figura de Cristina Fernández de Kirchner como el único sol ordenador del espacio cumple una función defensiva para este sector. Si el peronismo avanza hacia una reorganización horizontal y de renovación basada en la gestión territorial —el formato que ensayan los gobernadores e intendentes—, el capital político de los intermediarios y las estructuras de nicho tiende a devaluarse.

Pintar al gobernador bonaerense bajo la etiqueta de la “ingratitud” es una maniobra clásica de desgaste orientada a las bases militantes. La centralidad absoluta de la expresidenta es el único escenario donde sus alfiles directos conservan su vigencia y su capacidad de veto. Paradójicamente, la urgencia de estos sectores no parece ser la articulación de una defensa institucional colectiva, sino el aseguramiento de que el gobernador no construya una estructura ajena a sus controles.

La pragmática de las bancas

Los discursos endogámicos y los recientes actos de demostración de fuerza interna evidencian que la prioridad discursiva está puesta en marcar la cancha puertas adentro más que en confrontar con el oficialismo nacional. La discusión real es el poder real: bancas en las legislaturas, intendencias y lugares en las listas nacionales.

La mística y los reclamos morales operan como la coartada perfecta para ocultar una puja distributiva de poder. En el peronismo que viene, la legitimidad del voto y la gestión territorial empiezan a pesar más que la herencia de los nombres. Quienes hoy elevan la voz contra el gobernador lo hacen sabiendo que, en un esquema diseñado por y para la gestión de La Plata, sus nombres podrían no estar en los lugares de privilegio de las boletas.

Un análisis de cara al futuro

El lector atento de la realidad política comprende que la interna no se define por quién visita más o menos veces un despacho. El peronismo transita una crisis de liderazgo y representatividad profunda. Reducir la discusión a un reproche de buenos modales políticos es subestimar la inteligencia del electorado.

La disputa es por el método de acumulación: si el espacio seguirá supeditado a las lógicas de fidelidad y encierro que caracterizaron las últimas derrotas electorales, o si se abrirá paso a una construcción basada en el pragmatismo territorial que hoy encarna la gobernación bonaerense. Todo lo demás es cotillón para la tribuna.

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Santiago Martínez

Periodista y Director de In-Formados

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