El doble discurso del streaming: despidos masivos, censura en vivo y el negocio de la grieta en Blender
El universo del streaming local, que nació bajo la promesa de democratizar la comunicación y ofrecer una alternativa fresca a los medios tradicionales, acaba de chocar de frente con las prácticas más rancias del abuso patronal. La señal Blender quedó en el centro de un escándalo institucional tras ejecutar despidos masivos de trabajadores que reclamaban una actualización salarial, lo que provocó un histórico apagón en vivo y expuso los hilos del verdadero poder económico detrás de la pantalla.
Por Redacción IN-FORMADOS

El streaming Blender, atravesado por un fuerte reclamo gremial interno
“Si tocan a uno, tocan a todos”: el corte de transmisión
La tensión acumulada estalló el jueves por la noche durante la emisión del programa Último Aviso. Al aire, la periodista y conductora Fiorella Sargenti interrumpió la programación para anunciar una medida de fuerza solidaria: “Echaron a muchos de nuestros compañeros por hacer un reclamo vinculado con nuestros salarios y los aumentos. Hay guardias esperándonos afuera… Si tocan a uno, tocan a todos, es así como funciona la solidaridad laboral”. Segundos después, la transmisión fue cortada de forma intempestiva y la pantalla quedó en negro.
El origen del conflicto radica en la decisión de la empresa de congelar el esquema de aumentos trimestrales atados a la inflación (IPC) para pasar a revisiones semestrales, licuando el poder adquisitivo del personal técnico y periodístico. La respuesta de la conducción, encabezada por la directora de contenidos Liliana Parodi, fue la desvinculación inmediata de unos 20 trabajadores que impulsaban el reclamo.
El comunicado empresarial y la narrativa de la “extorsión”
Tras el escándalo y el repudio generalizado en redes sociales, la empresa emitió un comunicado oficial con una retórica que evoca las posiciones más duras del sector corporativo. En el texto, la firma se victimiza definiéndose como una empresa que “genera trabajo para más de 100 personas” y acusa a los empleados despedidos de montar un “conflicto con un reducido grupo” que supuestamente intentó “extorsionar para obtener beneficios”.
La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar, ratificando que defender el salario frente a la inflación no es una extorsión, sino un derecho laboral básico.
Augusto Marini: el dueño de las dos caras de la moneda
El trasfondo más agudo de la crisis en Blender es la figura de su principal financista y accionista: el joven multiempresario Augusto Marini, titular del holding CaleGroup. Vinculado históricamente al poder político de Misiones y con recientes adjudicaciones millonarias por parte del Estado nacional en el sector ferroviario, Marini ha edificado un imperio mediático que explota las dos puntas de la polarización política argentina.
Marini es, simultáneamente, el dueño de Blender (asociado a una línea editorial peronista y progresista) y de Carajo (el canal de streaming insignia de la narrativa oficialista y de derecha). El conflicto actual desnudó que, detrás de los debates ideológicos que simulan tener estas plataformas de streaming frente a sus comunidades, existe una misma lógica empresarial: la flexibilización laboral, la precarización y el uso de personal de seguridad para amedrentar reclamos sindicales.
La crisis en Blender deja en claro que el streaming ya no es un espacio de resistencia comunitaria, sino corporaciones que operan bajo las reglas del mejor postor económico.
Servicio informativo IN-F
