Crónica de un 2026 “Espectacular”: Entre el Ayuno Saludable y el Adiós a la Mermelada
Por la Redacción de In-formados
En un marco de elegancia republicana y bajo el techo protector de la Bolsa de Comercio de Rosario, asistimos recientemente a lo que se promocionó como una “entrevista periodística seria”. El protagonista fue el Ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien llegó a la ciudad en avión de línea —un gesto de austeridad que siempre se agradece para las redes sociales— para explicarnos por qué el futuro es tan brillante que deberíamos empezar a usar lentes de sol incluso de noche.
Posteo en la red social X de “Adriel mazzalors Futuro periodista | Terror de los kukas | Ultra derecha | Libertad o muerte | #VLLC #MAGA“, según reza en su perfil de X
Sin embargo, lo que se vivió en el escenario no fue exactamente un ejercicio de periodismo de control, sino más bien un paso de comedia macroeconómico donde las preguntas incómodas fueron reemplazadas por “centros” precisos para que el Ministro pudiera lucir su mejor volea.
La Revolución Nutricional de la Crisis
El momento cumbre de la jornada no vino de la mano de un indicador del INDEC, sino de una innovadora teoría sociológica del disertante y analista Salvador Di Stefano. En un esfuerzo dialéctico digno de aplauso, se intentó explicar la caída del consumo masivo no como una falta de billetes en el bolsillo del asalariado, sino como una toma de conciencia saludable.
Según esta lógica, si las estadísticas muestran menos ventas de mermelada, no es porque el pan esté caro, sino porque las “amas de casa” (un concepto que el analista mantiene con entrañable nostalgia) han descubierto que el huevo no produce colesterol. Así, la ciudadanía habría decidido, en un rapto de sabiduría biológica, abandonar el azúcar por la proteína.
Bajo esta nueva “Economía del Bienestar Forzoso”, podríamos concluir que:
- El que hoy saltea una comida no está sufriendo la inflación, está practicando ayuno intermitente de vanguardia.
- El que dejó de usar el auto no padece los aumentos de nafta, sino que ha abrazado el minimalismo ecológico.
El Silencio de los Prestadores
Lo que la “entrevista” olvidó convenientemente preguntar —quizás para no romper el clima de spa intelectual— fue sobre la reciente y tensa cumbre entre Caputo y su par de Salud, Mario Lugones.
Mientras en Rosario se hablaba de un “2026 espectacular”, en los pasillos de las carteras nacionales la orden fue tajante: “Si hay que seguir recortando, recorten”. Una frase que suena muy técnica en un Excel, pero que se traduce en falta de pagos del PAMI a los prestadores de salud. Un detalle menor, claro, si uno está ocupado analizando el precio de los bonos en lugar de cómo hará un jubilado rosarino para que lo atiendan en una clínica que ya no puede cubrir sus costos.
El Triunfo del Relato sobre el Salario
En definitiva, la visita de Caputo a Rosario nos dejó una lección de comunicación política: si la realidad del trabajador —ese que vive de un sueldo y no de la renta financiera— no encaja en el discurso del éxito, siempre se puede recurrir a la ironía sobre el desayuno.
Fue, a todas luces, una entrevista “no contaminada” por la realidad cotidiana. Un espacio seguro donde el poder se miró al espejo y el espejo, gentilmente, le devolvió la imagen de un país que, aunque coma menos mermelada, nunca se sintió tan saludable.
Nota editorial: En In-formados seguiremos insistiendo en la vieja y olvidada costumbre de preguntar lo que duele, aunque nos digan que el dolor es solo un cambio de hábito.
