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Robo y recupero de vehículo en Cañada de Gómez: Lo que se sabe de la secuencia de los hechos

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Por Santiago Martínez, Editor de In-formados

Edith, es una vecina de la ciudad de Cañada de Gómez, con varias décadas que atestiguan una fuerte integración con nuestra sociedad, que trabajó durante 50 años en el Instituto José Razzeto, por lo que su arraigo es notable. Es una mujer que vive en su propia casa, ubicada en calle Moreno al 500 y quien, el pasado viernes 17 de abril, fue una víctima más de la inseguridad.

Foto de Edith tomada desde la web

Alrededor de las 20 horas del día viernes, Edith se encontraba sola en su domicilio, cuando le tocan timbre y ella atiende el portero. Desde la vereda se escuchaban voces jóvenes que le decían un nombre que ella desconocía, pero como está acostumbrada a que el nieto, suele hacerle todo tipo de bromas y estos chicos bromeaban y se reían, pensó que era él (el nieto), entonces les permitió la entrada. Incluso, una vez adentro, uno de los jóvenes estaba encapuchado y Edith seguía pensando que era su nieto y le decía “Toto, no me sigas haciendo bromas”.

Fue cuando la empujaron y tiraron al piso, contra el televisor, que Edith cayó en la cuenta de que no era su nieto y la estaban asaltando. Al de capucha, que la sujetaba y no hablaba, no lo pudo ver. El otro era muy joven y “rubiesito”. Ambos delincuentes, Edith estima que rondaban los 18 años. La tuvieron privada de su libertad por alrededor de 25 minutos y como los delincuentes no habían llevado nada para amarrarla y amordazarla, uno de ellos (el de capucha) debía sujetarla y taparle la boca, lo cual no pudo evitar que ella hablara todo el tiempo.

El que hablaba y buscaba (porque el otro la sujetaba) le decía “vieja, te vendieron. Tenés un millón de dólares”. Edith respondía que “¿Vos sos loco? Mirá si voy a tener un millón de dólares y los voy a tener aquí, en mi casa” y en un determinado momento, Edith les dijo que había venido su hijo y se había llevado todo a una caja de seguridad. Los atracadores, pensando que se trataba de una caja fuerte en la casa, la comenzaron a buscar, por lo que Edith les debió aclarar que se trataba de una caja de seguridad en el banco.

Los malvivientes, le sacaron unos anillos, pero había alhajas de oro en un alhajero y no los llevaron, por lo que supone que lo que querían eran los dólares. Los jóvenes hablaban, quizá para que Edith escuchara, que debían rendirle cuentas a alguien de Rosario y que no tenían tiempo, La amenazaban, pero como no obtenían lo que querían, le pidieron la llave del garaje y si bien, ella no se la entregó, tenían la llave del auto a la vista.

Cuando se fueron, ella no escuchó que abrieran el garaje, ni que se llevaban el auto (no sabe por qué no escuchó). La dejaron encerrada, con llave, en la casa y al irse, le dejaron el celular, el que ella utilizó para pedir ayuda. El tiempo que Edith estuvo privada de su libertad, fueron 25 minutos, según sus propios dichos, hasta que las fuerzas del orden la liberaron. Asimismo, fue asistida por personal médico del SIES.

Una vez que Edith pone en conocimiento de lo ocurrido a las autoridades policiales, se ordenó al Centro de Monitoreo que hiciera un relevamiento de las cámaras de video-vigilancia de la zona, pero por algún motivo, seguramente excusable (existen rumores de que un número no determinado de cámaras se encontrarían descompuestas), no pudieron observar por donde se habían escapado los delincuentes con el automovil de Edith.

Se trata de un automóvil de color rojo, marca Ford, modelo K, dominio AE 388 YZ, cuyos secuestro fue pedido inmediatamente, al igual que la detención de sus ocupantes, pero no fue sino hasta el día siguiente, el día sábado 18 de abril, que se tuvieron noticias del mismo. Alguien dio aviso a la Policía de la ciudad, acerca de un automóvil de color rojo que se encontraría abandonado en la zona rural del sur de la ciudad, muy cerca del Cementerio Municipal.

Enterados de la situación, primeramente, la Policía se trasladó hasta el lugar indicado para confirmar el, hasta entonces, “dato”. En el lugar, efectivamente, se constató que se trataba del automóvil robado el día anterior y el procedimiento se complementó con el levantamiento de rastros y demás pericias realizadas por el personal competente.

Además del personal de Criminalística, también se hizo presente en el lugar, personal de la PDI, que se hará cargo de la investigación. El vehículo, por el momento, fue trasladado a la Comisaría 2da. de la URX, hasta que la justicia resuelva su entrega a la propietaria. Dicho sea de paso, Edith ha manifestado en medios periodísticos, encontrarse muy agradecida por el trato recibido, tanto de autoridades, médicos y toda la sociedad que la ha tratado muy bien y que se han preocupado por su estado de salud.

Santiago Martínez

Periodista y Director de In-Formados

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