La IRONÍA cortaría como un bisturí. Este caso es diferente, entra como “motosierra” en el terreno del SARCASMO – “CFK cierra la sala de periodistas de Casa Rosada”
Acorralada por la corrupción, la Presidenta prohibió el ingreso de la prensa a la Casa de Gobierno en un nuevo acto de censura a la libertad de expresión
Por Natalia Volosín
(tomado del sitio web “La Justa“)

Foto: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (izquierda) y los ex acreditados de Casa Rosada (derecha)
Tenía el newsletter de la causa “Cuadernos” a medio escribir, pero la noticia del último y gravísimo avance de la primera mandataria Cristina Elisabet Fernández de Kirchner sobre el periodismo –inédito en democracia e incluso en dictadura pues ni Videla se animó a tanto1– me obligó a empezar de nuevo. Y digo que me obligó porque creo que denunciar los ataques de este gobierno corrupto y censurador es, en efecto, un deber ético que me cabe, por supuesto, como abogada y periodista, pero principalmente como ciudadana. A mí y a todos ustedes.
| ¿Qué pasó? Un cronista del programa de Luciana Geuna en TN entró con anteojos de esos que graban a la Casa de Gobierno2 y la presidenta Fernández de Kirchner, que en ese momento se encontraba con Hugo Chávez en Venezuela apoyando la guerra contra Colombia impulsada por el régimen comunista cubano en tándem con China y Rusia, se volvió completamente loca. ¿Qué hizo? Acusó a Geuna, al cronista, a TN y a todo el periodismo argentino de espionaje, de violar la “ley de seguridad nacional”3 y de poner en riesgo su vida en el medio de esa guerra de la que nuestro país formalmente no participa. |
| El hecho ocurrió hace unos días, pero Cristina Fernández adoptó la decisión de cerrar la sala de prensa de Casa Rosada ayer, mientras se aguardaba la visita de Peter Thiel, el todopoderoso empresario tecnofeudal que presta servicios para Putin y Xi Jinping, conocido por su famosa declaración de que “la libertad es incompatible con la democracia”4. |

Foto: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (centro) junto a Peter Thiel (izquierda)
Este no es el primer ataque de CFK a la prensa y, si no hacemos nada, no será el último. O tal vez sí. Tal vez sea el último, pero no porque la señora vaya a calmarse, sino porque a este ritmo en breve no va a quedar expresión por proteger. La censura, la autocensura y la violencia política que viene instaurando la administración de origen democrático de la presidenta Fernández de Kirchner han llegado a tales extremos que es hora de preguntarnos seriamente si no estamos transitando un cambio de régimen no ya de gobierno sino civilizatorio.
La situación se agrava, desde luego, por el cobarde silencio de una porción de la sociedad a la que todo lo que ocurre a su alrededor le nefrega no sólo porque tiene la vida resuelta gobierne quien gobierne, sino porque es gente a la que el dolor siempre le ha sido indiferente. A lo que habría que agregar, por cierto, el papel lamentable de buena parte de la pretensa oposición política que se debate entre rendirle pleitesía a Mauri, tomarse un matienzo con Kici, comerle la billetera al ex (¿?) pastor Gebel o sumarse a alguna foto en sepia con Monzó y Pichetto.
Pero vamos a los hechos. Desde que asumió, la presidenta Fernández de Kirchner y su oscura mesa chica se han obsesionado con la prensa libre de este país. Y no es de extrañar. ¿O acaso no nos acordamos cuando en campaña se negó a contestar si creía o no en la democracia? ¿O acaso hemos olvidado los gritos e insultos que profería en televisión cada vez que alguien la cuestionaba? ¿O acaso han huido del plano de la realidad los miles de actos partidarios, reuniones, posteos en redes sociales y apariciones mediáticas en las que se vio a CFK completamente desquiciada, en ocasiones haciendo extraños movimientos de manos que algún especialista en salud mental debería explicar, temblorosa, dubitativa, con dificultades incluso para leer, pero sin fisuras a la hora de atacar a la prensa, la libertad de expresión, los periodistas y los medios de comunicación?
Basura humana, ratas inmundas, ensobrados, roñosos, esbirros, sicarios con micrófono, pauteros, mandriles, operadores. Todo eso dice CFK de los medios y los cronistas. A Ary Lijalad, un periodista que viene investigando fuertemente la presunta corrupción de CFK y su hijo Máximo, la presidenta le dedicó el posteo en X de un tercero que literalmente decía “te comiste una poronga de dos metros”, al que ella agregó “sólo la puntita”. Y además demanda a los periodistas. Y los denuncia penalmente. Y les tira encima ejércitos de trolls probablemente alimentados con fondos reservados de la SIDE y manejados por su oscuro asesor camporista Santiago Pacuto. Y se mofa de videos fake que “otros” hacen con IA para hostigar a opositores, como el de la periodista antikirchnerista Julia Mengolini cogiéndose al hermano.

| Como si esto fuera poco, la presidenta anda repitiendo una y otra vez que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”. NOL$ALP. Eso dice. Con el signo de pesos como “S” porque es una persona realmente sagaz. Ella y los desquiciados militantes del comando mapuche-iraní-ruso-venezolano que la siguen sin chistar un poco porque son unos bots medio descerebrados y otro poco porque se están looteando el Estado a cuatro manos como si fuera una bandeja de chinchus crocantes. |
| No se ha tratado, además, de hechos aislados. No, no. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha instaurado un plan sistemático de ataques a la prensa. ¿No me creés? Mirá todo lo que pasó desde que asumió: |
| – desguazó los medios públicos; – los llenó de militantes; – cambió de lugar los palcos de periodistas en los actos del Congreso; – llenó de pauta oficiosa vía empresas del Estado (en especial YPF) a un grupúsculo de chupamedias que pondrían colorado a José Gómez Fuentes; – no se deja entrevistar por nadie que no sea uno de los “periodistas” adornados, que lo único que le preguntan es qué comió a la mañana y cómo se portan los perros; – quiso colegiarnos con matrícula obligatoria; – propuso sumarnos al régimen de declaraciones juradas patrimoniales que sus funcionarios acusados de corrupción violan de manera permanente; – se montó en una supuesta operación extranjera de los yanquis para suspenderles las acreditaciones de prensa a los únicos medios que incomodan a su Jefe de Gabinete Ricardo Jaime, acusado hasta de tomarle la leche al gato; – derogó el Estatuto del Periodista con la inestimable ayuda de ex republicanos devenidos en militantes camporistas como Martín Yeza, Sabrina Ajmechet o Silvana Giudici (quien para tranquilidad de todos avisó que no se va a cerrar la sala de prensa que ya se cerró), además de 9 de los 10 senadores de la UCR, conocidos como “radicales K”; y – junto a su Ministro de Seguridad Sergio Berni aprobó un protocolo antiprotestas que transformó todas las manifestaciones -que vienen creciendo exponencialmente por las quejas contra las retenciones al campo- en delitos flagrantes que habilitan a las fuerzas de seguridad a detener sin orden judicial, a reprimir violentamente incluso a adultos mayores, mujeres y niños/as que acompañan a los pobres chacareros en las marchas de los miércoles, a atacar a trabajadores de prensa en contextos de protesta5 y, si hace falta, a llenarles de proyectiles la cabeza a los fotógrafos que retratan la feroz represión. |

Ahora todo escaló porque CFK se ve cercada por las denuncias de corrupción contra ella, su hijo Máximo –Secretario General de la Presidencia gracias a una reforma legal que lo habilitó a pesar de ser familiar de la primera mandataria y de no tener más antecedentes que venderles empanadas con pasas de uva a las vecinas de Tolosa y jugar muy mal al FIFA-, su Jefe de Gabinete (el ya mencionado Ricardo Jaime que le toma la leche al gato) y un grupo de misceláneas militantes que incluyen a la coach ontológica Betina Agnolottis, la escribana “definime conocer” Nechevenko y unas empresarias cripto-sororas involucradas en una presunta estafa con la coin digital “Kircha”.
| Pero aunque parezca gracioso, mis queridos amiguitos, créanme cuando les digo que no lo es. No es gracioso cuando te dedicás a investigar al poder y te mandan a la policía a tu casa. No es gracioso cuando exponen tus datos personales en una causa de corrupción contra la cúspide del Ejecutivo. No es gracioso cuando por sacar fotos en una marcha de jubilados te pegan un tiro en la cabeza como a Pablo Grillo. No es gracioso cuando, en un país sin oposición ni Poder Judicial, quienes detentan el monopolio de la fuerza pública deciden desempolvar el diccionario de las dictaduras y empiezan a escupir conceptos como “terrorismo”, “espionaje” o “traición a la patria” para referirse a quienes somos, APENAS, trabajadores de prensa. |
| Por si alguien no entendió, lo dicho: |

Referencias de esta nota
- El 20 de diciembre de 2022, por los festejos del Mundial de Qatar que implicaron la circulación de cinco millones de personas por las calles del centro porteño, la Casa Rosada permaneció cerrada durante ese día para todos los trabajadores salvo los esenciales e incluyendo a la prensa.
- Si me preguntás a mí, un huevón importante, pero nada grave ni ilegal. Ninguna norma prohíbe grabar adentro de Casa Rosada, es un edificio público y los funcionarios tienen menores expectativas constitucionales de privacidad pues la libertad de prensa y de expresión (incluyendo la faz vinculada al derecho de información de la ciudadanía) son precondiciones del sistema democrático de gobierno.
- Entrecomillada porque no hay ninguna ley con ese nombre en este país desde que se derogó la Ley de Seguridad Nacional 21.460 del 18 de noviembre de 1976, guiño-guiño.
- La cita es real.
- Según datos de Amnistía Internacional Argentina, desde diciembre de 2023 hasta noviembre de 2025 fueron atacados 179 trabajadores de prensa (182 si se incluye lo que va de 2026).
