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EL RUMOR DEL SUELO: BERNIE SANDERS Y EL DESPERTAR CONTRA EL STATU QUO

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Mientras la política local se debate en sus propias internas de pasillo, los sismos que sacuden el tablero internacional nos recuerdan que el descontento con el orden establecido es un fenómeno global. En las últimas horas, el senador estadounidense y referente del socialismo democrático, Bernie Sanders, lanzó una fuerte proclama a través de sus canales oficiales.

Por la Redacción de IN-FORMADOS

Imagen del Senador Bernie Sanders (de espaldas) tomada en el Ford Idaho Center, un estadio cerrado ubicado en la ciudad de Nampa, Idaho, en la noche del 14 de abril de 2025. / Foto tomada de la web.

A continuación, traducimos de forma íntegra el mensaje de Sanders, un testimonio descarnado sobre la realidad de la principal potencia del planeta:

EL ESTABLISHMENT POLÍTICO SE ESTÁ PONIENDO NERVIOSO

El establishment político —demócrata y republicano— se está poniendo nervioso. También los oligarcas y los medios corporativos de los que son dueños. El mundo que dominan está empezando a temblar bajo sus pies. El cambio se acerca. Y a ellos no les gusta.

Lo que vimos el martes en Nueva York, lo que estamos viendo en todo el país, es que la gente común se está involucrando en el proceso político, se está enfrentando a los candidatos del establishment y está ganando. Lo que resulta particularmente aterrador para el establishment es que muchos de los candidatos, y sus partidarios, son jóvenes. El futuro les pertenece y quieren que ese futuro sea muy diferente de lo que es hoy.

No es complicado. Los progresistas y los socialistas democráticos están ganando elecciones porque la gran mayoría del pueblo estadounidense entiende que la política y las medidas del statu quo no están funcionando. No hace falta tener un doctorado en economía para saber que hoy en Estados Unidos los muy ricos se están volviendo mucho más ricos, mientras que la gran mayoría de nuestra gente lucha para pagar las necesidades básicas: atención médica, vivienda, alimentos, educación y servicios públicos. No hace falta ser sociólogo para darse cuenta de que es probable que la generación más joven tenga un nivel de vida inferior al de sus padres. No se necesita ser politólogo para entender que tenemos un sistema corrupto de financiamiento de campañas que permite a los multimillonarios y a sus súper PACs comprar elecciones, socavar la democracia y proteger sus posiciones privilegiadas.

El pueblo estadounidense, en todo el espectro político, está rechazando la ideología súper capitalista, el sistema de valores y las prioridades del establishment. Quieren una economía y un gobierno que funcionen para todos, no solo para los contribuyentes ricos de las campañas.

Cada vez más estadounidenses se niegan a aceptar la realidad actual de que:

  • Un solo hombre, el Sr. Musk, posee más del triple de la riqueza que la mitad inferior de nuestra sociedad. Que los multimillonarios y las grandes corporaciones rentables a menudo paguen una tasa impositiva efectiva más baja que los camioneros o las enfermeras. Exigen que la clase multimillonaria empiece a pagar la parte de impuestos que le corresponde.
  • Somos el único país importante que no garantiza la atención médica a todos como un derecho humano. Quieren Medicare para Todos.
  • Decenas de millones de trabajadores ganan salarios de hambre. Quieren aumentar el salario mínimo a un salario digno y facilitar que los trabajadores se afilien a los sindicatos.
  • Las grandes tecnológicas y las personas más ricas de la Tierra están impulsando agresivamente la inteligencia artificial y la robótica, las tecnologías más transformadoras de la historia, sin la participación del público. Quieren que estas tecnologías beneficien a todos, no solo al puñado de multimillonarios dueños de la industria.
  • Casi 800.000 estadounidenses no tienen hogar, y más de 20 millones de hogares gastan el 50% o más de sus limitados ingresos en vivienda. Quieren un congelamiento de los alquileres y la construcción de millones de unidades de vivienda asequible y para personas de bajos ingresos.
  • Nuestro sistema educativo, desde el cuidado infantil hasta la escuela de posgrado, está roto y es impagable. Quieren educación pública gratuita y de alta calidad para todos nuestros jóvenes.
  • No estamos respondiendo a la amenaza del cambio climático, que plantea una amenaza existencial para nuestro planeta. Quieren que creemos millones de empleos a medida que avanzamos hacia la eficiencia energética y la energía sostenible.
  • Mantenemos una política exterior inmoral y gastamos más de un billón de dólares al año en el sector militar. Ya no quieren gastar miles de millones apoyando guerras interminables, al gobierno genocida de Netanyahu en Israel, a las crueles dictaduras de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y otros lugares, y las ganancias excesivas para el complejo militar-industrial.

EL CAMBIO SE ACERCA. Si trabajamos duro y nos organizamos desde las bases, si rechazamos a quienes quieren dividirnos por el color de nuestra piel, nuestra religión, nuestro país de origen, nuestro género o nuestra orientación sexual, finalmente podremos crear un Estados Unidos basado en los principios de la justicia económica, social, racial y ambiental.

Hagámoslo.

El “detalle” que las pantallas locales ocultan

Para el lector argentino, la referencia de Sanders a lo que ocurrió “el martes en Nueva York” puede pasar como un dato menor o críptico. No es casualidad: la agenda de los grandes medios locales —sobrecargada por la coyuntura del Mundial de Fútbol y las infinitas internas domésticas— suele aplicar un prolijo manto de silencio sobre estos procesos. Rara vez interesa difundir que en el corazón financiero de la principal potencia del occidental, una coalición de candidatos jóvenes de los Socialistas Democráticos (DSA) barrió en las elecciones primarias demócratas, derrotando con militancia de base a los legisladores tradicionales sostenidos por los millonarios fondos del establishment.

Este tipo de blindaje informativo responde a una lógica de conservación: no vaya a ser que el germen del cuestionamiento al statu quo, o la demostración fáctica de que las estructuras corporativas pueden perder frente a la organización ciudadana, resulte contagioso y empiece a propagarse por estos lares. Es más cómodo mostrar la política internacional como un espectáculo cerrado de cúpulas que visibilizar los sismos que vienen desde abajo. Ojo, también podría significar, para los grandes medios, una afectación importante al muy rentable negocio de las campañas políticas, que gastan fortunas en publicidad y pauta.

Miradas desde el llano: El dilema de la hoja de ruta

El diagnóstico de Sanders no se basa en teorías abstractas, sino en la radiografía de las necesidades cotidianas del ciudadano de a pie. Cuando la brecha entre el beneficio de unos pocos y la subsistencia de las mayorías se estira al extremo, los manuales ideológicos pierden peso ante el peso de los hechos: el acceso a la salud, el techo propio y el salario que dignifique.

Sin embargo, el llamamiento del senador estadounidense nos ubica ante un espejo global. La historia reciente demuestra que el diagnóstico certero de los problemas colectivos no siempre garantiza la viabilidad de las soluciones cuando estas quedan atrapadas en las mismas redes del poder tradicional o en las estructuras burocráticas que prometían cambiar el rumbo.

La movilización de las bases y el impulso de la juventud marcan un síntoma ineludible de que el suelo se está moviendo, pero la encrucijada de cómo transformar ese impulso en realidades sostenibles —sin caer en el desencanto de las promesas de campaña— sigue abierta.

Como es nuestra costumbre en IN-FORMADOS, preferimos no cerrar el debate con verdades prefabricadas, sino proponer las preguntas que la realidad nos impone:

  • ¿Es posible torcer el rumbo de un sistema diseñado para concentrar el beneficio individual mediante los mecanismos electorales de la propia estructura?
  • ¿Hasta qué punto el despertar de la participación ciudadana puede forzar al establishment a ceder sus privilegios, o asistiremos a un simple recambio de discursos para contener la presión social?
  • En un mundo interconectado, ¿alcanza con la voluntad de cambio de las bases si las decisiones estructurales (como el avance de la IA o los presupuestos militares) siguen concentradas en manos de un puñado global?

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Santiago Martínez

Periodista y Director de In-Formados

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