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La letra chica de la paritaria: Por qué los salarios en Santa Fe siguen corriendo de atrás a la inflación

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Tras meses de fuerte tensión gremial y un torniquete fiscal severo, el gobernador Maximiliano Pullaro ensayó un mensaje de alivio de cara a la segunda mitad de 2026: prometió una “recomposición salarial” para los trabajadores públicos santafesinos. Sin embargo, detrás del eslogan político de la reactivación, los números reales de la economía provincial devuelven una imagen mucho más compleja y deudora con el bolsillo de los empleados estatales y de las fuerzas de seguridad.

Por Redacción IN-FORMADOS
El gobernador Maximiliano Pullaro prometió recomponer sueldos para el segundo semestre, pero los datos duros desarman el optimismo oficial. El impacto del diferimiento en los jubilados y la trampa de los porcentajes con bases congeladas.

Frente a la narrativa oficialista, voces con experiencia institucional dentro de la provincia —como la del Comisario General (R) Rubén Ángel Senn— han comenzado a confrontar el relato con la frialdad de la estadística real. Y los datos son contundentes: en el primer semestre del año, el salario no le ganó a la inflación; la miró desde atrás.

La trampa de la base de cálculo

Para entender por qué los aumentos que anuncia el Gobierno provincial no se sienten en el changuito del Supermercado, hay que mirar la base sobre la cual se aplican. Durante la primera mitad del año, los incrementos salariales acumulados para el personal activo representaron un 12,5%. El problema metodológico es que ese porcentaje se calcula sobre la base de los sueldos de diciembre de 2025.

Mientras tanto, la inflación real no se congeló en diciembre. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumulado en los primeros cinco meses de 2026 ya trepó al 15,2%, a la espera de conocerse el indicador del mes de junio. La cuenta es matemática pura, sin espacio para el debate ideológico: los trabajadores activos de la provincia arrancan el segundo semestre con una pérdida real garantizada de, al menos, 2,7 puntos porcentuales frente al costo de vida.

Los jubilados, el eslabón más perjudicado

Si el panorama para los trabajadores en actividad es deficitario, la situación del sector pasivo —los jubilados y pensionados provinciales— es directamente crítica tras la última reforma previsional.

La implementación del diferimiento de 30 días para el traslado de los aumentos salariales ha actuado como un mecanismo de licuación silenciosa. Según los datos del análisis sectorial, mientras los activos recibieron el 12,5%, el impacto en los pasivos durante el primer semestre llegó apenas al 10,9%. Esto coloca a los jubilados provinciales 4,3% abajo de la inflación de mayo, sin contar el desfasaje que sumará junio.

El diferimiento genera un fenómeno perverso: el jubilado percibe un haber calculado con valores “viejos” pero debe enfrentar en la góndola y en la farmacia los precios “nuevos” del mes corriente. El carácter sustitutivo de la remuneración de los pasivos —que históricamente debía replicar de manera automática y simétrica el ingreso del activo— quedó roto en los papeles y en la práctica.

El mito de la “Cláusula Gatillo” como solución mágica

El debate paritario suele reflotar la vieja receta de la “cláusula gatillo” como el Santo Grial de los gremios. Sin embargo, la experiencia empírica en la provincia demuestra que este mecanismo tampoco es una solución definitiva si no se revisa su lógica de aplicación.

La inflación se mide y se publica a mes vencido, lo que significa que el aumento compensatorio impacta en el bolsillo del asalariado recién a los 60 días (el mes subsiguiente). En contextos inflacionarios, este rezago temporal produce el mismo daño que el diferimiento previsional: los sueldos nunca empatan, sino que persiguen al índice de precios corriendo siempre desde atrás. El daño económico se repara a futuro, pero el poder de compra destruido en el bache de esos 60 días nunca se recupera.

Dos cambios urgentes para salir del eslogan

Para que la promesa gubernamental de “recomponer salarios” en el segundo semestre deje de ser una declaración de deseos y se transforme en una política pública honesta, los analistas técnicos señalan que la discusión debería girar en torno a dos ejes urgentes:

  1. Revisión automática y trimestral: Fijar la política salarial con esquemas de revisión inmediata en el momento exacto en que los índices inflacionarios acumulados superen el aumento otorgado, evitando esperar al cierre del semestre cuando el poder adquisitivo ya fue erosionado.
  2. Anulación del diferimiento previsional: Reconocer el impacto negativo de la reforma previsional sobre los sectores más vulnerables y restablecer el traslado automático e inmediato de las subas salariales de los activos a los pasivos.

Celebrar los anuncios de recomposición es sano para las expectativas económicas, pero el rigor periodístico exige mirar las planillas. Hasta que el Gobierno de Santa Fe no modifique las bases de cálculo y los tiempos de liquidación, la inflación seguirá ganando por goleada, por más que los discursos oficiales insistan en que los salarios están empezando a ganar el partido.

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Santiago Martínez

Periodista y Director de In-Formados

One thought on “La letra chica de la paritaria: Por qué los salarios en Santa Fe siguen corriendo de atrás a la inflación

  • José Luis Bocca

    Me parece muy bueno, pero deben explicar todo, .las sumas No Remunerativas, el estado no aporta el 19% y por ser suma no Remunerativa tampoco nos descuentan el. 21%< , se desfinancia la Caja, o sea nos joden por dos lados, el estado no paga el 19% , la caja entra en defisis, y nosotros con el aporte solidario pagamos hasta el 6% , todo por hacer pagos en negro, Abrazo

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