MILEI FESTEJA, CANCHEREA, PERO SIGUE CON LA SOGA AL CUELLO EN MEDIO DE UN DESASTRE ÚNICO…
Por Hugo Asch Columnista ex editor general en Perfil
(Extraído de su perfil de Facebook)
MILEI FESTEJA, CANCHEREA, PERO SIGUE CON LA SOGA AL CUELLO EN MEDIO DE UN DESASTRE ÚNICO, MUY ORIGINAL, CREADO POR CAPUTO: ‘EL CAPITALISMO SIN NADA’. ¿TRUMP? TAMBIÉN COLGADO DE UN PINCEL, PERDIENDO ELECCIONES, CON SU IMAGEN POSITIVA DERRUMBADA Y UNA LARGA FILA DE OPOSITORES QUE TIENEN LISTOS SUS PEDIDOS DE JUICIO POLÍTICO SI PIERDE LAS ‘MIDTERM ELECTIONS’ DE NOVIEMBRE.

Imagen ilustrativa tomada de esta nota de Hugo Asch
1. CÓMO DESTRUIR LA TEORÍA ECONÓMICA EN DOS PATADAS
Si algo necesita el sistema capitalista es producir. Al producir, se genera capital, y los dueños de ese capital pueden acumularlo, reinvertirlo y seguir creciendo para darle trabajo a los demás.
Bien. Esa es la clásica y, desde una perspectiva actual, candorosa visión de Adam Smith.
La visión marxista es diferente. Ellos afirman que el dueño del capital acumula su renta apropiándose de la plusvalía del trabajador: el valor agregado de quien moldea la materia y crea la riqueza.
Adhiriendo a una visión u otra, una sola cosa queda clara y nadie se atrevería a discutirla. En la producción de riqueza, como sucede con el baile de la tarantela o el sexo, uno necesita del otro. Sí o sí.
“El capital genera riqueza y le da trabajo a todos”, explicaría un liberal clásico.
“El capital necesita de la fuerza del trabajo y juntos, crean la riqueza nacional”, diría un peronista.
“El capital patronal se acumula y multiplica gracias a la explotación de sus empleados”, bramaría un marxista.
Todos coinciden en algo: si falta uno de los actores –capital o fuerza de trabajo–, chau. Sonamos. No hay riqueza, ni trabajo, ni nada.
Bueno, ya no es más así.
Las cosas cambiaron un poquito.
Para peor.
2. UN CAPITALISMO VACÍO QUE NO PRODUCE NADA, SALVO MISERIA
En este tiempo desdichado que nos toca padecer, estos tipos –el clown Milei y su ministro tahúr, Luis Caputo– han creado un caso único que deberá ser estudiado.
Un capitalismo financiero, sin producción ni consumo.
O sea: sin la masa de ‘explotados’ que producían plusvalía y cada vez con menos ‘explotadores’, que cierran las persianas de sus fábricas, las vacían y se dedican a importar. ¿Los despedidos? A manejar un Uber.
La ‘Economía Macro’ acumula divisa fuerte por sobre la ‘Economía Real’, sumergida en el fondo de un pantano.
Solo acumulan riqueza y renta extraordinaria el sector energético, el sector financiero no productivo, las plataformas ‘on line’ de servicio con derecho a la libre explotación, y los grandes productores del agro (porque a los productores chicos hace rato los está tapando el agua).
Lejos de ese pequeño Olimpo de ricos que no derraman ni una lágrima, sobrevive el trabajo precario mal remunerado, empleados ex clase media con empleo y changas que apenas superan la línea de pobreza, y los que entraron o entrarán en breve al tsunami de despidos.
Así estamos.
3. MILEI, EUFÓRICO, CANCHEREA Y FESTEJA… PERO SIGUE COLGADO DE UN PINCEL
Si algo faltaba en este paisaje dantesco, se sumó la sanción de la Reforma Laboral que convirtió en ley la pérdida total de derechos para el que trabaja.
Capitalismo sin nada, ni nadie.
La paradoja argentina.
Esta gente tan bruta se adueñó de la palabra ‘libertad’, mientras desregulan o regulan según les convenga, y congelan los dos precios clave de la economía que inciden en el día a día de la gente: el salario y el dólar.
Sin piedad. Sin vergüenza. Sin culpa.
Milei está absolutamente solo sobre el escenario político, desafinando, haciendo el ridículo, mintiendo, insultando a casi todos. Pero todas las luces lo apuntan a él.
¿La oposición política? Sigue mirándose el ombligo sin un discurso que confronte, amagando sin concretar nada, sin convertirse en la voz de los desesperados que ven como todo se derrumba a su alrededor.
Los profesionales de la política fueron derrotados por un ‘outsider’ sin luces ni talento, más allá de su exitoso histrionismo de pésimo gusto. No sabía ni tenía nada hace apenas dos años. Pero hoy maneja las dos cámaras del Congreso.
La foto del momento deprime
Pero no cuenta todo.
Este gobierno pasó un año con la soga al cuello y sigue igual.
Trump lo rescató dos veces en seis meses. Ordenó el préstamo salvador del FMI en abril y logró que lo votaran en octubre. ¿Cambió algo? Sí. Son muchos más en el Congreso y lo dominan. No es poco.
Pero todo lo demás sigue su camino recto hacia el abismo. Colapsa el consumo, baja la recaudación, cierran las empresas.
Caputo necesita dólares. Desesperadamente.
4. ¿QUIÉN SALVARÁ AHORA AL SALVADOR TRUMP?
Trump ya no parece estar en condiciones de salvarle el cuello otra vez a Milei.
Pierde elecciones en fila, tiene opositores hasta en el propio Partido Republicano y sus opciones de ganar las elecciones de medio término en noviembre parecen escasas.
Si pierde, tendrá un pedido de ‘Impeachment’ –juicio político– por semana.
Los heroicos salvatajes de Trump y Bessent no parecen correr más. Al menos hasta que Trump zafe en noviembre. O pierda todo poder, se convierta en un presidente ‘Pato Rengo’ y se desate la batalla por la sucesión.
¿Y el FMI?
Obedece a Trump, pero el gobierno no obtendrá nada de ellos. Solo ‘waivers’ cuando no cumpla las metas –Caputo colecciona esos ‘perdones técnicos’–, siempre y cuando cumpla religiosamente con los pagos.
5. ‘EL QUE SE QUEMA CON TOTO, VE A CAPUTO Y LLORA’
¿Qué le queda al ministro Caputo? Lo suyo: conseguir dólares emitiendo deuda.
Misión imposible.
Porque, como le sucedió en febrero de 2018 (‘Basta, no hay más dinero para ti’, le dijeron en Wall Street y Macri tuvo que rogarle un préstamo urgente al FMI) no parece haber manera de que alguien suelte un dólar para esta Argentina paralizada y sin plata.
El Riesgo País creció un 18,18% en el último mes. ¿Qué quiere decir eso? Que el mercado no tiene la menor intención de facilitarle a Caputo el acceso a los dólares que necesita.
¿Por qué? Porque saben que Argentina, quebrada y en caída libre, no puede pagar. No tiene cómo.
Conclusión: Milei podrá festejar la Ley de Reforma Laboral y hacerse el canchero mientras inaugura el período de sesiones ordinarias en el Congreso, pero en este caso la única verdad sigue siendo la realidad.
Su desastroso gobierno continúa colgado de un pincel.
No es ilusión, o esperanza. Son datos. Un cuadro de situación clara.
Habrá que salir rápido de ese estado de melancolía paralizante que advierto en muchos compatriotas, antes que esta unidad de negocios a la que insisten en llamar gobierno nos reviente para toda la cosecha.
No sé si he sido claro.
