Tedeum de alta tensión: la homilía de García Cuerva desató la furia del ala dura libertaria
El Arzobispo de Buenos Aires apuntó contra el “terrorismo de las redes” y alertó sobre la insensibilidad social. Mientras la Casa Rosada buscó paños fríos apuntando a la visita papal de noviembre, legisladores y militantes digitales cruzaron con dureza al prelado.
Por la Redacción de IN-FORMADOS

“Nos faltan dirigentes que se animen al diálogo y a la reconciliación”, dijo García Cuerva. (Foto: En Camino)
Buenos Aires — La tradicional celebración del Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana dejó al descubierto, una vez más, la compleja y sinuosa relación entre la Iglesia Católica y la gestión de La Libertad Avanza. Ante la mirada atenta del presidente Javier Milei y todo su gabinete, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, pronunció una homilía de fuerte contenido social, cargada de metáforas bíblicas y críticas directas a las dinámicas de odio digital.
Tomando como eje la parábola evangélica del paralítico, el prelado exigió “tomarse en serio las parálisis de nuestro pueblo” y lanzó una dura advertencia: estas urgencias no pueden ser postergadas o procrastinadas “en nombre de un futuro prometedor”, ya que el precio social a pagar sería “irreversible”. En una clara alusión al contexto económico, García Cuerva enumeró realidades impostergables como la malnutrición en la primera infancia, la falta de escolarización y la situación crítica de abuelos y jubilados “incapaces de sostenerse diariamente con un mínimo de dignidad”.
“Haters” y “terrorismo de las redes”
El fragmento que mayor revuelo político levantó fue el dedicado al clima de agresión pública. García Cuerva pidió “basta de arengar la división y la polarización” e incorporó un concepto que sacudió los despachos oficiales:
“Hay haters de hoy sentados frente a una computadora haciendo terrorismo de las redes”.
En esa misma línea, y apelando al magisterio eclesiástico, el arzobispo remarcó la importancia de la empatía frente a la ostentación, advirtiendo que, en la mirada social de la Iglesia, “nadie es descartable ni desechable”, ni siquiera frente a las lógicas meritocráticas de los “postgrados”.
Las dos almas del oficialismo: Diplomacia vs. Furia Digital
El impacto de las palabras del primado de la Argentina generó una inmediata fractura en las reacciones del universo libertario, evidenciando una estrategia de “policía bueno y policía malo”:
- La postura moderada de Milei: En declaraciones radiales posteriores, el presidente Javier Milei adoptó un tono diplomático y calificó el debate institucional como “valioso”. Si bien tomó distancia de los términos del arzobispo señalando que “llamar terrorismo a lo que pasa en redes es exagerado” (argumentando que el terrorismo real implica bombas o persecución estatal), evitó romper puentes.
- La contraofensiva de la militancia y el ala dura: En los pasillos virtuales de la red social X (antes Twitter), el ataque no se hizo esperar. El diputado Alberto “Bertie” Benegas Lynch acusó abiertamente a García Cuerva de “militar con sotana el regreso del peronismo” y de “romantizar la pobreza”, acompañando sus publicaciones con fotos del religioso en eventos pasados junto a figuras del kirchnerismo y el massismo. Por su parte, referentes culturales del espacio calificaron al arzobispo de “hereje infiltrado”.
La diputada nacional Lilia Lemoine materializó el descontento de manera directa a través de sus canales oficiales. “Señor Cura, ¿por qué en vez de quejarse de las puteadas en Twitter no le pide a los periodistas y políticos que dejen de mentir?”, disparó la legisladora, agregando de forma irónica que “este cura hubiera criticado a Jesús cuando les revoleó las mesas en el templo a los fariseos”, acusando a la institución eclesiástica de enfocarse en las formas más que en el contenido de los problemas.
El factor geopolítico: ¿Qué pasará con la visita papal en noviembre?
Detrás del silencio y la moderación de la primera línea de la Casa Rosada se esconde una pieza clave de la agenda internacional: la confirmación de la visita del Sumo Pontífice a la Argentina, proyectada para el próximo mes de noviembre.
La cancillería, comandada en las gestiones por Pablo Quirno, ya anticipó que solo resta definir detalles de la agenda para lo que promete ser una “Primavera” de alto impacto político. Consultorios eclesiásticos y el propio García Cuerva han pedido “prudencia y respeto” frente al anuncio oficial de la Santa Sede.
No obstante, el inminente arribo del Papa plantea un escenario de profunda contradicción para los seguidores más radicalizados de Milei. El jefe de la Iglesia Católica mantiene una línea pastoral idéntica a la expuesta por García Cuerva en la Catedral. Históricamente alineado con la agenda del multilateralismo y el cuidado de los sectores vulnerables —llegando en su momento a fuertes cruces retóricos con figuras del neoconservadurismo global como Donald Trump—, la llegada del Pontífice obligará a la militancia digital a recalcular su discurso. ¿Sostendrán los haters libertarios las acusaciones de “comunismo” y “pobrismo” contra la máxima autoridad de la Iglesia en suelo patrio, o prevalecerá el pragmatismo de Estado ordenado por el Presidente?
La homilía del 25 de Mayo parece haber sido apenas el primer capítulo de una larga e inevitable discusión teológica y política en la Argentina de la Libertad Avanza.
Servicio informativo IN-F
