GUERRA EN EL BARRO DIGITAL: EL “ESCÁNDALO RUFUS” EXPONE LA FRACTURA DE LA MESA CHICA EN OLIVOS
El submundo de las redes sociales, que durante años funcionó como el principal ecosistema de propaganda y construcción política de La Libertad Avanza, acaba de transformarse en el escenario de una descarnada interna a cielo abierto. El descubrimiento de la cuenta clandestina en X @PeriodistaRufus —que un error técnico de enlazado vinculó directamente con la estructura del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem— detonó una bomba neutrónica cuyos efectos expansivos ya se sienten en los pasillos más reservados de la Casa Rosada y de la quinta de Olivos.

Santiago Caputo y Martín Menem, protagonistas de otra pelea interna en el oficialismo | imagen tomada de la web
Lo que comenzó como un aparente descuido digital terminó por desnudar las profundas desconfianzas, los celos y la feroz disputa por el poder real que mantienen el bando del asesor presidencial, Santiago Caputo, y el ala política que orbita cerca de la Secretaría General de la Presidencia.
El detonante: El “fuego amigo” desde el anonimato
La virulencia de la reacción de Santiago Caputo —quien expuso el caso y disparó munición gruesa en redes tras la inmediata eliminación de la cuenta falsa— no responde únicamente al folclore digital. El verdadero escándalo radica en el contenido del “archivo” que la militancia “celestial” logró rescatar antes de la baja del perfil.
@PeriodistaRufus no era un simple usuario crítico. Desde el anonimato, operaba con información calificada (llegó a anticipar designaciones sensibles del Ministerio de Justicia semanas antes de que ocurrieran) y funcionaba como una usina de desgaste dirigida a los pilares del Gabinete: tildaba de “desastre” la gestión económica de Luis “Toto” Caputo y disparaba dardos constantes contra las ministras Patricia Bullrich y Sandra Pettovello. El límite absoluto se cruzó al detectarse agresiones escatológicas e insultos personales dirigidos a la intimidad y la higiene de los hermanos Milei. Sugestivamente, la cuenta solo derramaba elogios hacia la conducción de Karina Milei.
Aunque Menem ensayó una defensa interna ante sus diputados atribuyendo todo a un “error involuntario de un Community Manager” de su equipo, el costo político ya fue cobrado en la ventanilla del “Triángulo de Hierro”.
Las consecuencias: ¿Cómo se reconfigura la mesa de decisiones?
Los analistas políticos y las fuentes del propio oficialismo coinciden en que el “Escándalo Rufus” marca un antes y un después en la dinámica interna del Gobierno. Las repercusiones se analizan bajo tres ejes principales de cara al corto plazo:
- El repliegue del “ala política”: Martín Menem venía consolidando su perfil público y mediático como la principal espada de defensa del oficialismo frente a figuras como Mauricio Macri. Esta filtración lo deja en una posición de extrema debilidad y desconfianza frente al Presidente. En el riñón de Caputo ya se habla de “un error de amateur” que inhabilita a su sector para tallar en las decisiones estratégicas de mediano plazo.
- La centralidad absoluta del “Grupo Marlboro”: Al dejar en evidencia la supuesta operación en las sombras, Santiago Caputo consolida su jefatura absoluta sobre el aparato de comunicación, la estructura de la militancia digital y el control político de la SIDE. La exhibición pública de la interna funcionó como un “carpetazo disciplinador”: el asesor demostró que tiene los ojos puestos sobre todos los integrantes del espacio y que no tolerará disidencias subterráneas.
- La tensión silenciosa con Karina Milei: El escándalo abre una incógnita incómoda respecto de la relación entre Caputo y “El Jefe”. Dado que la cuenta fake ensalzaba la figura de Karina mientras destruía al resto del Gabinete, el episodio expone que la alianza entre el asesor presidencial y la hermana del mandatario —los dos pilares de la gestión— convive con una tensa guerra fría por ver quién maneja la “botonera” real del poder y el armado de las futuras listas legislativas.
Una tregua forzada por la agenda
Por estas horas, la orden desde la cima del Ejecutivo es forzar un “siga, siga” mediático, intentando mostrar fotos de gestión y unidad mientras el oficialismo negocia leyes clave en el Congreso. Sin embargo, en la política real, las heridas que se infligen en el barro del espionaje digital no cicatrizan con una foto de ocasión. La confianza en la mesa chica se ha quebrado y los actores saben que, tarde o temprano, la factura de @PeriodistaRufus se terminará de pagar con cambios en el organigrama.
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Servicio informativo IN-F
