El debate público en la Argentina actual parece discurrir por dos carriles paralelos que nunca se cruzan. Por un lado, el microclima oficialista celebra en canales de streaming y redes sociales el cumplimiento de metas fiscales y una inflación de abril que, amparada en la estacionalidad, se muestra más baja que el mes anterior. Por el otro, la realidad de la calle devuelve una postal indócil: un acumulado en lo que va del año que ya devoró las proyecciones anuales, una inflación interanual que asfixia y el peso de un superávit que no brota de la magia, sino del bolsillo de los jubilados, los trabajadores y los sectores medios.
Read More